Playas y mar

Un fin de semana en Cesenatico. ¿Qué puedo hacer?

¿Qué se puede hacer en 48 horas en Cesenatico? Si no sois perezosos de las vacaciones y queréis ir más allá del ritual somnoliento del relax y el bronceado, aquí tenéis - desde el amanecer hasta la noche - una riquísima muestra de oportunidades y ocasiones de ocio y diversión.

Así que subid a la bicicleta y dejaos guiar por los aromas y las vistas panorámicas que esta increíble ciudad costera puede ofreceros.

Comenzamos con las primeras luces del día con la serie de Conciertos al Amanecer que, directamente en la playa, ofrece música en vivo al ritmo de las olas mientras los ancianos recogen las “poverazze” a la orilla del mar. Después del espectáculo, es obligatorio desayunar con los bomboloni calientes en los numerosos bares de la orilla.

Al despertar, Cesenatico siempre ofrece muchas variantes: además de la playa, de hecho, hay mercadillos locales, la noria panorámica en Piazza Costa, una visita al puerto canal diseñado por Leonardo con sus barcos pesqueros que, precedidos por los vuelos plásticos de las gaviotas, regresan al muelle después de una noche de pesca. Y si tenéis suerte, también podréis asistir a la "subasta urec” de pescado en el mercado de pescado.

Para los amantes del arte, la historia y la literatura, recomendamos la visita a la casa natal del poeta Marino Moretti, pero también un recorrido por la sección terrestre del museo de la marinería donde se guarda la historia de nuestra tradición o una visita a la Piazza delle Conserve donde, entre los puestos de frutas y verduras, aún se conservan intactas las antiguas neveras. Y para los amantes del mar, es imprescindible un mini-crucero en las motonaves para degustar el pescado frito recién capturado al arrastre, “mojado” con un sorbo de Sangiovese autóctono.

Para quienes no tienen un itinerario preciso, en cambio, recomendamos un “paseo” por la ciudad en tándem, un vehículo de cero emisiones que permite admirar muchos rincones en modo lento. Pero entre un pedaleo y otro, ya es hora de comer. Y aquí la elección es realmente infinita. Se va desde las típicas tabernas de mar en el canal hasta los renombrados restaurantes con estrellas de la ciudad. Sin olvidar que todos los establecimientos balnearios ofrecen ya una gastronomía de alta calidad. Si, por el contrario, buscáis productos típicos, es imposible no probar la mítica piadina romagnola con squacquerone y rúcula o rellena con las renombradas sardinas del Adriático.

Si os gustan los parques acuáticos, os recomendamos una visita a Atlantica (un “imprescindible” el beso en la barriga de la ballena) o, si sois aficionados al ciclismo, siempre podéis depositar una flor en la tumba de Marco Pantani, el deportista más célebre de esta tierra.

Por la noche, además del pintoresco derroche de mercadillos bajo las estrellas, Cesenatico ofrece una miríada de citas y de ciclos culturales y musicales que transforman este pueblo marinero en una pequeña Notre Dame. Entre ciclos de ópera, música en vivo y obras de teatro, después de cenar siempre hay un motivo para pasar una noche en Cesenatico.