Mar y sabores

Productos de temporada. De la tierra al mar.

Cesenatico en Otoño. La época del año en que el mundo se tiñe de amarillo, rojo, naranja. Los días se acortan, la ropa se vuelve más pesada y se asiste al lento avance del invierno.

Pero, además de la maravilla de los colores, el otoño posee una gran cantidad de productos de temporada. Lo ideal para enriquecer las propias recetas con el sabor propio de la tipicidad. En un territorio que vive del mar pero que también se desarrolla en el interior, no hay nada mejor que un recorrido por los tesoros del momento.

Digámoslo: ¿qué otoño sería sin castañas? Las ramas de los árboles se cargan cada vez más hasta que sueltan los erizos. Espinosos y puntiagudos, custodian el fruto otoñal por excelencia. No queda más que recogerlos, abrirlos y cocinar lo que contienen. El chisporroteo de la sartén logra narrar una historia que dura generaciones. Las castañas danzan al ritmo de la llama y luego, una vez doradas, se envuelven en un paño. ¡Ha llegado el momento de disfrutarlas!

Pero no termina aquí: sin movernos del campo, podemos encontrarnos con otra exquisitez: los nísperos. Con su floración tardía respecto a otras plantas (ya proverbial), son ideales para postres y mermeladas. Su resistencia al frío, además, los hace perfectos para el cultivo en nuestro territorio.

Y ahora volvamos al tan amado mar: he aquí que todo rastro del verano es barrido por el viento que se vuelve más fuerte. Las olas se agitan, superan los escollos y, a veces, avanzan sobre la playa. Pero, ¿cuáles son las sorpresas escondidas en el azul? El otoño es el momento adecuado para probar tres particularidades: salmonetes, sepias pequeñas, galeras. Son los ingredientes perfectos para crear una comida de diez: para disfrutar con sencillez, con recetas elaboradas o para transformar en salsas para condimentar sopas y risottos.

No hace falta ir lejos: todo el placer de la cocina está al alcance de la mano.